NOMBRE : DANIEL BOHORQUEZ
PROFESORA: SABINA PAREDES
CONSULTA:
1.- MITO DE LA CAVERNA DE PLATON
Idea principal
El mundo sensible. Los hombres se encontraban encadenados mirando las sombras proyectadas de las cosas en la pared de una cueva incapaces de volver la vista.
Del mismo modo nos encontramos en este mundo mirando las sombras de las ideas, incapaces de dirigirnos directamente a las ideas prescindiendo de todo lo sensible.
Resumen
Platón nos presenta el mito de la caverna, el mito de la caverna describe a unos hombres que desde niños fueron encadenados para vivir en el fondo de una cueva, dando sus espaldas a la entrada de la cueva. Atados de cara a la pared, su visión está limitada y por lo tanto lo único que ven es la pared de la caverna sobre la que se reflejan modelos o estatuas de animales y objetos que pasan delante de una gran hoguera.
Con la ayuda de un hombre superior uno de los hombres huye, el camino a la salida es difícil pero finalmente sale a la luz del día, la luz lo deslumbraba, le producía ceguera momentánea y dolor, esperó a que fuera de noche para irse acostumbrando a la tenue luz que reflejaba la luna, luego la luz del día al amanecer y, finalmente pudo adaptarse a la luz del sol. Entonces se dio cuenta, de que había vivido engañado toda su vida, con las imágenes reflejadas en el fondo de la cueva, regresa a la caverna diciendo que las únicas cosas que han visto hasta ese momento son sombras y apariencias y que el mundo real les espera en el exterior, le toman por loco y se resignan a creer en otra realidad, ellos solamente creen en la realidad de las sombras que se reflejan en el fondo de la caverna.
Platón a través del mito de la caverna nos intenta construir un modelo explicativo de la condición humana: Platón explica "el mundo de las ideas" y cómo se puede llegar a él, para comprobar que todo lo que veían solo era un reflejo de la verdadera realidad.
El mundo de sombras de la caverna simboliza para Platón el mundo físico de las apariencias, es decir el mundo sensible, en el mundo sensible captaríamos únicamente, las sombras de la verdadera y perfecta realidad, que esta en otro mundo, invisible a nuestra percepción sensible y dominado por el devenir. La escapada al exterior de la caverna simboliza la transición hacia el mundo real, el acceso de a un nivel superior de conocimiento, el acceso a este nivel de conocimiento viene acompañado por un camino difícil, conseguir llegar a este mundo real (verdad) es difícil ya que representa el paso de lo sensible a lo inteligible. El exterior es el mundo del pensamiento, el mundo de las Ideas; el fuego (hoguera) representa la Idea más perfecta, que es el bien, la cual tendrá primacía absoluta sobre todas las ideas. Los prisioneros simbolizan el alma prisionera en el mundo sensible y las cadenas, el cuerpo. El individuo que consigue escapar representa la figura del filósofo, que tiene la intuición de las Ideas, y cuya enseñanza del mundo superior es despreciada por los hombres. En el mito de la caverna Platón establece una concepción dualista, la realidad material o sensible es tan solo un mundo imperfecto, y efímero; y que el autentico ser, el mundo inteligible (de las ideas) es lo más valioso y perfecto, eterno e inmutable, solo y solo es captado por los filósofos.
Comentario
Es todo una imagen.
Las metáforas que se refieren al acto de ver deben ser traducidas y comprendidas como refiriéndose a las operaciones y objetos del conocimiento.
El conocimiento es distinguir las distintas formas de conocer. Se trata también de distinguir la educación.
En principio está hablando del estado inicial del alma desprovista de educación. Cuando se sale de la caverna es cuando se sale de la ignorancia. Luego la vuelta a la caverna y sus consecuencias. Dos tiempos
1. tiempo: estar en la caverna y salida
2. tiempo: vuelta a la caverna
2.- MITO DE SÍSIFO
El mito de Sisifoes un ensayo filosófico de Albert Camus, originalmente publicado en Frances en 1942 como Le Mythe de Sisyphe.
"No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, sino que apura el recurso hacedero."
En él, Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida, presentando el mito de Sísifo como metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre moderno, que consume su vida en fábricas y oficinas sórdidas y deshumanizadas.
De esta forma planea la filosofía del absurdo, que mantiene que nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que creamos. Siendo el mundo tan fútil, Camus pregunta, ¿qué alternativa hay al suicidio ? El ensayo se inicia: No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio.
Sisifo, dentro de la mitologia griega, como Prometeo, hizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, y así indefinidamente.
Camus desarrolla la idea del "hombre absurdo", o con una "sensibilidad absurda".
Es aquél que se muestra perpetuamente consciente de la completa inutilidad de su vida. Ésta, afirma, es la única alternativa aceptable al injustificable salto de fe que constituye la base de todas las religiones (e incluso del existencionalismo, que por tanto Camus no aceptaba completamente). Aprovechándose de numerosas fuentes filosóficas y literarias, Camus describe el progreso histórico de la conciencia del absurdo y concluye que Sísifo es el héroe absurdo definitivo.
En su ensayo, Camus afirma que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y aún no tiene que comenzar de nuevo abajo. En ese punto, Camus sentía que Sísifo, a pesar de ser ciego, sabía que las vistas del paisaje estaban ahí y debía haberlo encontrado edificante: "Uno debe imaginar feliz a Sísifo", declara, por lo que aparentemente lo salva de su destino suicida.
3.-CONCEPCION FILOSOFICA DEL ARTE SEGUN PLATON
El aspecto filosófico del arte en Platón expresa el carácter mimético o imitador de la naturaleza de éste, mostrándose a través de la representación y reproducciones; las cuales a su vez, se ajustan a las proporciones del original. De allí, que la imitación deba ser absoluta a pesar de que la cosa que se imita no sea agradable por sí misma.
De esta manera, Platón divide la mimética en dos vertientes: Primero, el arte de la Copia -Eikastikén- lo cual se explica cuando el artista realiza su reproducción ajustándose en el largo, el ancho y la profundidad, a las dimensiones del modelo y a todos los atributos colores que le correspondan. Una segunda vertiente la conforma el arte fantasmagórico o arte de la apariencia que es el que se adhiere a apariencias engañosas que no se corresponden con la realidad existente, así como por la creación intencional de ilusiones ópticas.
Luego, la ilusión tendrá más efecto de lejos que de cerca y dependerá de la habilidad y exactitud en la ejecución. A partir de esto, se puede citar el ejemplo de las esquiagrafías ejecutadas por Apolodoro, las cuales no son " ... sino decorados o cuadros donde el juego de sombras y colores reproduce las apariencias y da, de lejos, la ilusión de realidad: por primera vez, se veía reproducido el mundo exterior en una superficie plana, con su profundidad y coloración." 17 En relación a lo antes citado, Platón expone que toda imitación se distancia de la verdadera realidad concediéndole el carácter de falsedad.
De este modo se explica que Platón considerara las producciones artísticas - pictóricas o poéticas- como imitaciones de segundo nivel de aquéllas imitaciones de la naturaleza que son al mismo tiempo representaciones del mundo ideal. Por consiguiente, se dan tres realidades que serían la realidad en sí o ideas perpetuas, la realidad de las formas sensibles - del mundo fenoménico- y la realidad artística a la que se le atribuye el tercer nivel y el rasgo de ser mera ilusión.
Platón, en su concepción de la belleza y el arte, expresa la relevancia que le confiere a ambas; para él, lo bello es el culmen de un proceso de ascensión que van a experimentar las almas, partiendo de las bellezas sensibles hasta el encuentro con una realidad verdadera a través de la contemplación, lo cual permite experimentar el conocimiento de las esencias. El hecho de pertenecer a un orden ideal, inmutable e imperecedero, le confiere rasgos fundamentales que corresponden con el planteamiento metafísico del autor, manifestándose y comunicándose a través de las bellezas predicamentales o sensibles.
Las manifestaciones artísticas en cambio, están ligadas a la esfera terrenal o visible, ubicándose en el último escalafón del conocimiento debido según el filósofo, a ser imitaciones o imágenes de las imitaciones del mundo sensible, las cuales a su vez son reflejos de los arquetipos que se encuentran en el mundo de las ideas y que constituyen todo el basamento doctrinal de la doctrina platónica. El arte al estar constituido por signos aparenciales, pierde el carácter unívoco para prestarse a la confusión. Por consiguiente, Platón subordina el arte -fuente de engaño e irracionalidad-a la filosofía, por ser la ciencia que le confiere al alma racional la posibilidad de indagar en las esencias y porque ella es la que está en capacidad de determinar lo que es moralmente beneficioso o dañino a los intereses del Estado.
El Estado apoyado en la filosofía, establece una serie de normativas o cánones que van a prefijar la realización de las producciones artísticas, en el ámbito ético a fin de evitar en lo posible, que el arte promueva los vicios y malas costumbres que desvirtúen el buen funcionamiento de la sociedad griega. Es así como lo artístico se convierte en un instrumento socializador y garante del régimen, permitiéndole a éste, asegurar su permanencia durante el tiempo.
4.-CONCEPCION FILOSOFICA DEL ARTE POR ARISTOTELES
En este texto, Aristóteles explica una de las virtudes dianoéticas: el arte, la capacidad de saber hacer o producir de manera racional.
Para Aristóteles, una virtud es un hábito o modo de ser por el cual el hombre se hace bueno y ejecuta bien la función que le es propia. A su vez, divide a las virtudes en dos grupos: las éticas, que se refieren a la correcta satisfacción de los placeres, a la relación con los demás y a la formación de nuestro carácter; y las dianoéticas, aquéllas exclusivamente humanas, que tienen que ver con el alma intelectiva (la que hace único al ser humano de los demás seres vivos) y corresponden al buen empeño de la parte racional del alma. Éstas son cinco: la ciencia, la sabiduría, la inteligencia intuitiva, la prudencia y el arte.
En el texto, Aristóteles establece una diferencia entre lo contingente (“lo que puede ser de otra manera”) y lo necesario (lo universal, que no puede ser de otra manera). Entre lo que es contingente diferencia el objeto producido y la acción que lo produce. La producción es objeto del arte y un modo de ser (virtud) racional productivo, es decir, a través del arte siempre se produce algo; mientras que la acción es objeto de la prudencia y otro modo de ser (también virtud) racional práctico, ya que te ayuda en tu vida diaria. Pero la definición de arte se completa de esta manera: “modo de ser productivo acompañado de razón verdadera”. Lo que viene a decir Aristóteles con esto es que todo el mundo produce, pero no todos tienen arte y aquí es donde se puede apreciar su visión teleológica de la Naturaleza: todo en ella tiende a la perfección; algo producido con arte, es algo perfecto. Esta visión teleológica de la Naturaleza tiene otra visión teleológica paralela, la del ser humano, cuyo fin es alcanzar el Bien Supremo, es decir, la Felicidad. Aristóteles dice que el hombre que produzca algo con arte, será feliz, pero no del todo, ya que para alcanzar la completa Felicidad tendrá que haber desarrollado plenamente todas sus facultades intelectuales.
Esta Ética de Aristóteles basada en las virtudes se relaciona con su Teoría del conocimiento por medio de los saberes. Aristóteles dice que todos los hombres (por naturaleza) desean saber, y el punto de partida de este saber es la ignorancia (aquí coincide con Platón). Distingue tres tipos de saber: el técnico, el práctico y el teórico. El saber teórico es especulativo, contemplativo, que no tiene ningún fin ni utilidad, pero su objetivo es conocer la realidad y sus causas. Este saber se relaciona con las virtudes dianoéticas de la ciencia, la sabiduría y la inteligencia intuitiva, y sus ramas son la Física, la Metafísica, las Matemáticas y la Teología. El saber práctico es el destinado a orientar y guiar la acción humana, está relacionado con la prudencia y sus ramas son la Ética, la Política y la Economía.
Para Aristóteles, una virtud es un hábito o modo de ser por el cual el hombre se hace bueno y ejecuta bien la función que le es propia. A su vez, divide a las virtudes en dos grupos: las éticas, que se refieren a la correcta satisfacción de los placeres, a la relación con los demás y a la formación de nuestro carácter; y las dianoéticas, aquéllas exclusivamente humanas, que tienen que ver con el alma intelectiva (la que hace único al ser humano de los demás seres vivos) y corresponden al buen empeño de la parte racional del alma. Éstas son cinco: la ciencia, la sabiduría, la inteligencia intuitiva, la prudencia y el arte.
En el texto, Aristóteles establece una diferencia entre lo contingente (“lo que puede ser de otra manera”) y lo necesario (lo universal, que no puede ser de otra manera). Entre lo que es contingente diferencia el objeto producido y la acción que lo produce. La producción es objeto del arte y un modo de ser (virtud) racional productivo, es decir, a través del arte siempre se produce algo; mientras que la acción es objeto de la prudencia y otro modo de ser (también virtud) racional práctico, ya que te ayuda en tu vida diaria. Pero la definición de arte se completa de esta manera: “modo de ser productivo acompañado de razón verdadera”. Lo que viene a decir Aristóteles con esto es que todo el mundo produce, pero no todos tienen arte y aquí es donde se puede apreciar su visión teleológica de la Naturaleza: todo en ella tiende a la perfección; algo producido con arte, es algo perfecto. Esta visión teleológica de la Naturaleza tiene otra visión teleológica paralela, la del ser humano, cuyo fin es alcanzar el Bien Supremo, es decir, la Felicidad. Aristóteles dice que el hombre que produzca algo con arte, será feliz, pero no del todo, ya que para alcanzar la completa Felicidad tendrá que haber desarrollado plenamente todas sus facultades intelectuales.
Esta Ética de Aristóteles basada en las virtudes se relaciona con su Teoría del conocimiento por medio de los saberes. Aristóteles dice que todos los hombres (por naturaleza) desean saber, y el punto de partida de este saber es la ignorancia (aquí coincide con Platón). Distingue tres tipos de saber: el técnico, el práctico y el teórico. El saber teórico es especulativo, contemplativo, que no tiene ningún fin ni utilidad, pero su objetivo es conocer la realidad y sus causas. Este saber se relaciona con las virtudes dianoéticas de la ciencia, la sabiduría y la inteligencia intuitiva, y sus ramas son la Física, la Metafísica, las Matemáticas y la Teología. El saber práctico es el destinado a orientar y guiar la acción humana, está relacionado con la prudencia y sus ramas son la Ética, la Política y la Economía.
Por último, el saber técnico o productivo tiene como fin la producción de ‘algo’, está relacionado con el arte y sus ramas son la Arquitectura, la Poesía y la Retórica.






